Siempre hemos vivido en la miseria, y nos acomodaremos a ella por algún tiempo. Pero no olvide que los obreros son los únicos productores de riqueza. Somos nosotros, los obreros, los que hacemos marchar las máquinas en las industrias, los que extraemos el carbón y los minerales de las minas, los que construimos ciudades…¿Por qué no vamos, pues, a construir y aún en mejores condiciones para reemplazar lo destruido? Las ruinas no nos dan miedo. Sabemos que no vamos a heredar nada más que ruinas, porque la burguesía tratará de arruinar el mundo en la última fase de su historia. Pero -le repito- a nosotros no nos dan miedo las ruinas, porque llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones. Ese mundo está creciendo en este instante.

B. DURRUTI

miércoles, febrero 12, 2014

El horizonte de la CNT



Categoría: Al margen Escrito por M. Suarez García

El horizonte de la cnt
Pero yo ante todo soy anarquista y luego sindicalista, y creo que muchos otros primero son sindicalistas y luego anarquistas. Hay una gran diferencia... El culto a los sindicatos es tan nocivo como el del estado, pero existe y amenaza ser más grande cada vez. Parece que los hombres no pueden vivir sin dioses, y apenas han derribado una divinidad cuando ya surge otra nueva. Si la divinidad de los socialdemócratas es el estado, la divinidad de los socialistas libertarios parece ser el sindicato."

Ferdinand Domela Nieuwenhuis1

La creciente evolución que se observa dentro de la CNT permite afirmar que el proceso culminará objetivamente en un modelo reformista de organización aunque con algunas pincelas de acción combativa. Podemos afirmar que esta tendencia evolutiva va significar la ruptura sinonímica entre CNT y anarcosindicalismo, pues ambos vocablos venían a significar lo mismo, es decir la relación sintética entre una filosofía política y social -el anarquismo- y una forma organizativa -el sindicato-. Decir CNT era lo mismo que pronunciar anarcosindicalismo. Sin embargo, pudiera ser que tal ruptura no se produzca al conseguir que el primer término de la síntesis sufra una indefinición, y sus ideas fuerza, lo que marca su identificación, pase a ser considerado una tendencia táctica más dentro de ese batiburrillo estratégico que englobaría el nuevo "anarquismo". Ejemplos no faltan Murray Bookchin, Noam Chomsky, Normand Baillargeon, etc., aparte de revistas y páginas webs que no merece la pena citar o la propia IFA (Internacional de Federaciones Anarquistas) con todo ese conglomerado de grupos que viene a certificar esa amalgama estratégica.

Juegos de lenguaje

El cambio producido en la CNT es un cambio que podríamos llamar de ideología. Pero en sentido muy especial. No es que se haya cambiado esencialmente de nada, y sin embargo el cambio ha sido sustancial. ¿Cómo explicar esta aparente contradicción? Habría que recordar aquí que los llamados “juegos de lenguaje” lo que nos manifiestan es que de uno a otro a veces las diferencias son imperceptibles. Hay parecidos de familia. Es como un montón de hilos que constituyen una cuerda o como los rasgos de semejanza en una familia. Ahora bien, por muy parecido que sea el fútbol al fútbol-sala, la diferencia en los resultados es monumental. Aceptar la rebaja o desvirtuación de los métodos de acción que le son propios al anarcosindicalismo y que determinan que lo importante no es lo que se obtiene sino cómo se obtiene, hace que aunque se apele a ellos y a todo que se quiera, la diferencia sea, en los resultados, fundamental respecto a la ideología de tiempos anteriores aún no muy lejanos. Entrar en esa vía de la rebaja o desvirtuación es aceptar, sin rechistar, que entre la cuantificación sin más y los métodos propios hay que decidirse por lo primero.

Tanto es así, que se ha generado, por carambola otro juego de lenguaje. Es el que va decir que una apuesta táctica, aunque esté alejada de la idiosincrasia anarcosindical, puede ser tan buena como la otra, y ambas son sólo eso apuestas estratégicas. Este truco, además, conseguirá movilizar todos los elementos más mezquinamente realistas, ya que de esta manera, el hecho cuantificador obtiene una excelente carta de naturaleza. Efecto, sin duda, multiplicador. Es como cuando una campana se pone a volar: todas la siguen y vibran al unísono. Pero vayamos a ese nuevo juego de lenguaje.
Puesto que la rebaja de la acción anarcosindicalista se ha puesto como valor, se vuelve a una vieja idea. Consiste en dar a hechos simples virtudes que no le pertenencen. Y así, una simple "victoria" judicial, es considerada como un hecho de acción directa, obteniendo los bienes que en otro tiempo se pensó pertenecían a las conquistas arrancadas directamente al patrón o al estado. De esta manera todo el mundo puede considerarse justificado tanto en la aceptación de la rebaja, como en la supuesta no renuncia a la acción directa. Esta estratagema obtiene sus frutos porque se da oportunidad a todos los aspectos de la ecuación. Este es el juego de lenguaje estratégico que como virtus mágica opera en la acción de la mayor parte de los adaptados al pragmático caudal demográfico.

Sindicato versus grupo de afinidad y cura de realidad

Si las anteriores manifestaciones reformistas se agarrarón, para justificar su deslizamiento, a la necesidad de darse un baño de realidad, necesidad que implicaba una lectura contraria a las tácticas anarconsindicalistas, tachando a los que la mantenian de "antiguaña ortodoxa que han perdido el pie de la historia", en el momento actual la justificación viene dada, al margen de mantener el improperio de ortodoxo, al señalar que los sindicatos no son grupos de afinidad anarquista, hecho que nadie discute, para poner el acento en lo sindical, y con ello descafeinar, aguar, hacer desaparecer, o mejor dicho adaptar lo anarco a las nuevas tendencias del anarquismo reformista2.

La referencia a la realidad no ha dejado de estar presente aunque no se haya explicitado, y con ella se han expulsado los grandes, y hasta los pequeños ideales, se les ha mandado de vacaciones sin retorno. Cura de realidad se llamó entonces, hoy es esa misma cura la que impera. Efectivamente, el realismo lo puede casi todo. Por todas partes se vuelve a oír y se instaura la vocación de arreglos, transacciones, manejos. Estos suceden a los deseos, a las apuestas, a los retos o los sueños, es la realidad la que ahora como antes, se sueña. Regresa el gusto de lo real por lo real. Más aún lo real de lo real. Sin embargo, todo este zambullido, mejor dicho, todo ese ahogamiento de realidad no les sirvió aquellos3 ni les sirve ahora para alcanzar la grandeur tan buscada, tan deseada. Hoy se retoman las mismas recetas de antaño, a pesar de que no se llega a la playa, que no existe una correlación entre la dejación de los principios y alcanzar a ser una organización con verdadera fuerza social.

No obstante, este nuevo reformismo se presenta de una manera no tan descarada, pues no se hace una dejación tan taxativa de los principios y las tácticas anarcosindicalista, éstas están ahí pero solo como mera formalidad, pues en la práctica se retuercen, adaptan, enanizan, se colocan allí donde pueda caber de todo sin que se tenga la sensación de haber perdido nada. Nos encontramos pues, ante un nuevo tipo de reformismo, donde revolución y reforma se funden de tal manera, que se puede continuar siendo revolucionario con métodos reformistas. Se niega a que se le llame reformista, pero a la vez se niega a seguir el paso de quienes no quieren hacer dejación de lo esencial4. Una tendencia desenfrenada al arreglo, a la comisión, y donde todo, de una u otra manera puede legitimarse.

horizonte cnt 4-jpgMétodos de acción y federalismo

La tendencia actual dentro la CNT está allanando el camino para que los métodos de acción anarcosindicalista sean considerados una opción electiva más entre otras, a la vez que se les despoja de sentido. Despojo que también alcanza a otros de los pilares del anarcosindicalismo: el federalismo. Esta apuesta va a suponer la emergencia de una organización burocrática sin señas de identidad, esquizofrénica y enquistada en la mera reivindicación cotidiana. Este no ser podrá, en un principio, dar lugar a un ligero aumento numérico en sus filas, pero nada más.

Métodos de acción

Desvinculados de su fin y engarzados a la cuantificación, los métodos de acción anarcosindicalistas se han convertido en un mero hecho nominal, en un soporte expositivo igual que los principios y los fines. Estos hechos han provocado la aparición de aspectos, cada vez más omnipresentes, que van ir definiendo a la CNT como una organización que no rechaza las mediaciones que puedan vincularla permanentemente a la sociedad en la que supuestamente lucha. Produciendo, así mismo, una ruptura con su comunidad de tácticas fundamentales: la acción directa, el antiestatismo, el antiparlamentarismo, el antiburocratismo, etc. Así toda táctica, toda estrategia es válida siempre que se supedite al número, dios supremo al que no hay que importunar.

Ya no se busca la unidad de acción entorno a esos métodos de acción fundamentales, que tienen un valor educativo sin par, pues nos enseñan a reflexionar, a decidir, a actuar. Que se caracterizan por el cultivo de la autonomía, la exaltación de la individualidad, el impulso de iniciativa del cual es la levadura, la independencia y la actividad del individuo. Tiro de gracia a la mediación, azote a la representatividad. Sino su vaciamiento. Para poderlos hacer convivir con sus antónimos.

La resolución institucionalizada de los conflictos originados por la oposición entre la clase trabajadora y el capitalismo, ya no se mira como un recurso no deseado que a veces se ve uno abocado a acogerse, como un mal a soportar debido al repliegue, al momento defensivo, en que actualmente se encuentra el movimiento obrero, a la debilidad del mismo, sino como un hecho normalizado, haciendo aparecer esta acción mediatizada como algo positivo ocultando su negatividad. No hay un momento reflexivo que permita encontrar aquellas rendijas que pongan en evidencia la fractura existente entre los explotados y explotadores, y sirvan para impugnar el statu quo imperante, luchas que partiendo de las preocupaciones inmediatas constituyan una base para combates ulteriores, y supongan reivindicaciones cada vez menos integrables.

Federalismo

La contraposición entre el autoritario y el libertario en la forma de aceptar la disciplina, al considerarla el primero como un medio y el segundo como un fin en sí, atraviesa todas las organizaciones humanas, pues la vida en grupo comporta la aceptación de la regla del grupo. Siguiendo a J. Martínez "teóricamente, el anarquismo ha resuelto el problema mediante el federalismo. El federalismo anarquista tiene sus raíces en reglas muy simples:

Autonomía del hombre en el seno del grupo, autonomía de los grupos en el seno de la comuna, ciudad y pueblo, autonomía de las comunas federadas en regiones según sus necesidades” (Malato). El federalismo es "unidad de fuerzas, pero una unidad salida de la convicción de cada miembro, que se apoya sobre la acción voluntaria y libre de cada grupo particular, sobre la solidaridad viva de la comunidad” (Rocker). Se acata la regla que se ha contribuido a crear libremente. "No se puede pretender, la revisión del acuerdo que a posteriori se ha rechazado. Esta práctica permite que el acuerdo adoptado no sea inamovible" (Peirats). Para Malatesta "la verdad anarquista no puede y no debe depender de las decisiones de las mayorías reales o ficticias", esta afirmación malatestiana es indiscutible y extensible a cualquier forma de conocimiento. Empero, ha sido utilizada como arma en un plano diferente a aquel que esta formulada. Pues si bien en las sociedades humanas las mayorías yerran con frecuencia, la imposición por las minorías de su verdad despoja a ésta de su carácter.

El federalismo hace compatible el acatamiento de los acuerdos mayoritarios, en cuyo proceso de adopción se ha participado, con la crítica de tales acuerdos, con la crítica de su modo de adopción, ya que es imposible excluir, citando libremente a Malatesta una vez más, que las decisiones de la mayoría que pueden haber estado adoptadas por la mayoría de la mayoría que puede bien no representar más que a una minoría; el corolario malatestiano es "que todo grupo está más cerca de la anarquía cuanto que el acuerdo entre la mayoría y la minoría es más libre, más espontáneo, e impuesto solamente por la naturaleza de las cosas"”5.

horizonte cnt 1El federalismo ha sido la característica orgánica de la CNT. En la práctica los principios federales se han traducido en un sistema de reglas complejas, no inmutables pero tampoco impugnadas omitiendo sus fundamentos o en contradicción con ellos. Todas esas reglas están siendo, de una u otra manera, subvertidas. Pero donde la degradación se ha dejado sentir con más fuerza ha sido en la introducción paulatina de una nueva significación de los comités, al convertirlos de hecho en órganos de decisión; en la nula calidad de la representación debido a baja calidad de la participación de los afiliados en la vida orgánica, en la vida de los sindicatos. Hechos que son explotados por la aparición de una casta burocrática que se va produciendo y reproduciendo dominando la vida de la organización, dando lugar a una degeneración democrática6.

La CNT, regida en su toma decisiones por la ley de la mayoría expresada mediante el voto, ha buscado la integración de la minoría, las minorías, y la aceptación responsable de los acuerdos mayoritarios, mediante 3 formas: Respeto absoluto a la minoría mediante la no negación de su voz, haciéndola ver que si bien hoy es minoría mañana puede convertirse en mayoría; la desaparición de la minoría mediante la utilización del consenso provocando la unanimidad; por último mediante la solidaridad directa entre los miembros que la conforman reforzando la eficacia externa del sindicato, permitiendo la coexistencia de militantes de distintas sensibilidades asimilables todas ellas en la lucha por la finalidades confederales (comunismo libertario)7.

Hoy las formas de integración de las minorías se han fracturado, fundamentalmente las referidas a la negación de su voz y a la ausencia de búsqueda de consenso, lo que ha provocado que la solidaridad sea más nominal que real. La adopción de los acuerdos que debería ser el resultado de un proceso razonado y abierto se ha convertido en una imposición mecánica por el sistema del voto por parte de una supuesta mayoría8.

En conclusión podemos decir que la savia de la CNT ya no viene dada por la audacia de sus iniciativas derivadas de la vitalidad de sus métodos de acción, de sus principios y finalidades. Al contrario, su remozamiento la está deslizando hacia la reproducción de la sociedad capitalista a la que se supone que combate, está transformando a una parte de sus militantes en profesionales del sindicalismo, en tecnócratas de la negociación, está segregando un aparato burocrático.

Este es el orden que se está imponiendo frente al cual se busca que no haya más remedio que plegarse o ser expulsado.

Sólo una vertebración9 de aquellos sindicatos y afiliados opuestos a este orden podrá abrir un espacio crítico que airee esta deriva más que reformista, y abra así una posibilidad de parar el vaciamiento anarcosindicalista de la CNT.



[1] Anarquista holandés (31 de diciembre de 1846 -18 de noviembre de 1919).

[2] Ver "L'effet Chomsky ou l'anarchisme d'état ", Claude Guillon. Revista Oiseau-tempête nº 9 2002.

[3]Escisionistas de la CNT que dieron lugar posteriormente a la CGT.

[4]Intento de expulsión del SOV de Madrid por negarse a expulsar a militantes de éste sindicato por gritar en una manifestación “reformistas fuera de la organización”.

[5]Corre una opinión, que en una organización de gran magnitud y complejidad el federalismo deja de ser lo que es para convertirse en una ficción, en coacción. El federalismo sólo puede darse en una organización " embrionaria, dispersa, indeterminada e instintiva más que consciente". Aunque los hechos prueben que una organización de estas características puede ser lo contrario de federalista.
No obstante una lectura atenta tanto del último capítulo del ensayo de Pierre Clastres la "Sociedad contra el Estado", donde se apunta que el aumento demográfico pudiera ser la causa de la aparición de Estado, como la de la obra de Piotr Kropotkin "Campos, fábricas y talleres", en la que se propone una reducción demográfica en las agrupaciones comunales, nos puede servir para ahondar en la relación entre federalismo, complejidad (entendida como contraria a difuso, indeterminado, etc.) y magnitud.

[6]El término democrático se emplea aquí en sentido de participación directa.

[7]La aceptación por parte de la minoría de las decisiones adoptadas por la mayoría, aunque se han respetado la gran mayoría de las veces, ha sido en muchas ocasiones (más de lo deseable) bastante problemática o nula, debido a que la minoría no ha sido tan minoritaria, y las formas de integración se han ninguneado, lo que ha provocado una gran inestabilidad dentro de la organización. Ello debería dar lugar a una cierta reflexión en el sentido que los acuerdos que no supongan una abrumadora mayoría (2/3) no deberían ser adoptados, lo que forzaría a su vez la búsqueda del consenso en la adopción de los mismos.

[8] Aquí supuesta mayoría no hace referencia al hinchamiento artificial de afiliación en los sindicatos. Doy por supuesto que el número de afiliados que los sindicatos dicen tener es el real. A lo que me refiero es que a causa de la nula participación de los afiliados en la vida orgánica, a su baja calidad formativa, a la censura que a veces ejercen los comités tanto los confederales y regionales, como el de algunos sindicatos, hace que la configuración de mayoritarias y minorías esté desvirtuada, pues el número de personas (casi siempre las mismas) que toman las decisiones, en ambos lados, vienen a ser más o menos igual.

[9]No se aboga aquí por la creación de una estructura paralela dentro de la organización, pero sí de una colaboración estrecha que permita señalar un bloque compacto opositor con trasvase de información y acción.

ADARGA


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